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miércoles, 11 de marzo de 2009

LaS FIeStAs UnIvErSiTaRiAs



Existen muchos tabús acerca de lo que ocurre en una fiesta universitaria, pero cualquier idea acerca de ellas se queda corta. Todo puede pasar. Ojo, hay unas fiestas bonitas, alegres, interesantes, emocionantes y pueden llegar a cosas extremas.

Pero será mejor que demos paso a una invitación real para nuestros amigos de España, la Madre Patria:


UNLaM: tres historias universitarias que hablan de esfuerzo y dedicación

http://www.universia.com.ar/portada/actualidad/noticia_actualidad.jsp?noticia=13816

Claudia, Stella y Pablo viven tres realidades diferentes pero encontraron en la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) un destino común: la posibilidad de terminar una carrera universitaria a pesar de sus limitaciones físicas

Pese al glaucoma congénito que la dejó ciega desde que nació, hace 40 años, Claudia Bodaruk no sólo sigue al frente de un hogar con dos hijos, sino que este año logró recibirse de Licenciada en Trabajo Social, a pesar de tropiezos iniciales y de deserciones forzadas por sus dos embarazos.

En diálogo con la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), donde acaba de terminar sus estudios de grado, la propia Claudia reconoció orgullosa: "Cuando ingrese a la universidad en 1993 no había alumnos ciegos, así que yo fui la primera".

Al parecer, este hecho significó un desafío tanto para la nueva estudiante como para la universidad, ya que recibía por primera vez a una persona con discapacidad visual y debía iniciar las reformas edilicias destinas a facilitar su estudio y de las personas en su misma situación.

En 1998 todavía no existía una biblioteca para personas no videntes, por lo que Claudia dependía de las grabaciones hechas por sus propios compañeros en cassettes que le facilitaba la Secretaría de Extensión Universitaria.

Ella, junto a dos estudiantes ciegos (Adrián Páez y Carlos Figueredo) entregaban a la Casa de Altos Estudios el material bibliográfico grabado una vez terminado su uso personal.

De esta manera comenzó a generarse la actual Biblioteca Parlante de la que Claudia se siente orgullosa ya que hoy cuenta con una lectora de texto llamada "Galileo", una impresora y una maquina de escribir Braile y una computadora equipada con programas específicos de voz como el "Jost".

"Acá encontré gente muy buena y creo que la discriminación existe por desconocimiento, por eso también corresponde que nosotros, las personas con discapacidad luchemos para revertir esa situación", afirma y agrega que "si bien puedo hacer casi todo, soy conciente de mis limitaciones por eso necesite la ayuda de la universidad".

"Ahora que me recibí quiero ejercer, trabajar con todo y demostrar que la UNLaM prepara a profesionales de excelencia, convencionales o no", señala al mismo tiempo que se emociona al indicar que "la universidad significa muchísimo para mí porque me siento reconocida, acá tengo una identidad, un lugar y me respetan, por eso es muy difícil despedirme, pero sé que voy a volver".

Stella Piperno comparte la alegría de Claudia al alcanzar un objetivo: este cuatrimestre obtuvo la Tecnicatura en Periodismo, título intermedio de la Licenciatura en Comunicación Social y en un futuro ejercer como comunicadora es trabajar en el ámbito radiofónico.

"Empecé en la Universidad de La Matanza por la cercanía con mi casa, pero me encontré con una institución preparada para discapacitados, desde lo estructural hasta lo humano".

Stella padece una discapacidad motora causada por un problema en la médula espinal, se dio cuenta que la universidad la ayudo en el aspecto físico y anímico: "No creo que haya otro lugar mejor que este para estudiar".

A los 43 años descubrió que las "idas y venidas" a la UNLaM le facilitaron la rehabilitación que necesitan sus piernas y, además, el contacto diario con los profesores y compañeros fortaleció sus ganas de seguir estudiando y conseguir la Licenciatura en Comunicación. Asimismo siente que para sus compañeros no tiene más que palabras de agradecimiento: "creo que las cosas que logre, las conseguí porque los chicos me enseñaron a crecer por dentro".

Por otro lado, la historia de Pablo Alderete en la universidad recién está comenzando, aprobó el Curso de Ingreso y en el 2005 iniciará la carrera de Comunicación Social.

Con sólo 18 años Pablo está experimentando los temores propios de un chico que inicia una nueva etapa. Ansioso y entusiasmado por el próximo ciclo universitario siente que la nueva etapa implica mayor responsabilidad y madurez.

"Nací prematuro, por lo que los médicos se vieron obligados a ponerme en una incubadora, y las dificultades con el oxígeno me provocaron retinopatía prematura" explica Pablo al preguntarle por el origen de su ceguera.

Con respecto a sus compañeros comenta que "las primeras semanas que llegue me costo adaptarme, porque los estudiantes al encontrarse en una situación desconocida no sabían como tratarme, pero después se me empezaron a acercar y al compartir sus inquietudes la barrera se rompió".

La Biblioteca Parlante le permitió rendir sus parciales de manera escrita mediante el equipamiento disponible y está seguro de que la va utilizar frecuentemente en su paso por la UNLaM.


Fuente: prensa UNLaM